A pesar de la locura, el 2020 ha sido un año de continuos aprendizajes. Aquí algunas primeras reflexiones en caliente y muchas preguntas en abierto, a la espera de poder madurarlas con calma. 

Cambiar de formato supone repensar tu forma de programar, de trabajar, de comunicar, pero velando por mantener la esencia del festival. 

Han sido meses de negociaciones de condiciones con cineastas y distribuidoras para gestionar un festival híbrido que finalmente tuvo que ser online. Nuevos marcos, nuevos acuerdos, nuevas exigencias, enfrentándonos tod@s a un nuevo escenario incierto. 

Gestionar la incertidumbre, necesidad de reacción y de adaptación a los cambios con ligereza, planes A, B, C, D…, tomas de decisión a tiempo (¿cuándo es el momento de tomarlas?), prioridades… 

La programación online no permite ser tan extensa y requiere tomas de decisiones y dolorosos sacrificios. También plantea nuevas dudas. Como la programación de cortos en programas conjuntos, manteniendo la línea editorial del festival. O nuevas necesidades, como la expansión temporal del festival para poderdosificar mejor, facilitar el acceso y posibilitar el boca oreja.

Uno de los alicientes bonitos de hacer el festival online era poder acercarnos y conectar con  personas que difícilmente podrían hacerlo en modo presencial, o aquellas que quizá necesitaban un primer contacto. ¿Pero cómo visibilizar las películas en medio de la saturación de contenidos de las plataformas, de la concentración de festivales, característica de estas fechas, pero que por primera vez coincidían en el mismo territorio online? 

Nuevas necesidades, nuevos oficios, reorganizar equipos, reciclar habilidades y reconvertir funciones. No dejar de aprender.

Evidentemente la visibilidad online requiere de nuevas estrategias de comunicación, nuevos soportes y formatos. Exige repensar e intensificar la comunicación. Un equipo coordinado de programación, redes, diseñadores, montadores, programadores web, prensa, colaboradores de difusión ha tenido que trabajar duro. Siempre tratando de mantener un estilo propio identificable, y un trato cuidado y personalizado. 

¿Cómo acompañar y contextualizar las obras, cómo visibilizarlas? En l’Alternativa 2020 propusimos a algunos de los cineastas ser entrevistados para poder compartir sus reflexiones, y a presentar sus obras. Además de miembros del equipo invitamos también a críticos de ACCEC para ampliar la diversidad de miradas. Y también a Jóvenes Programadores de Moving Cinema, que nos dejaron también interesantes conversaciones y una estupenda crítica de Jóvenes Recomendadores. 

¿Cómo encontrarnos desde la distancia? Uno de nuestros principales retos era cómo preservar una parte indispensable del alma del festival, como lugar de encuentro, de comunidad, de aprendizajes compartidos, de celebración colectiva. ¿Cómo atravesar la fría pantalla, cómo convocarnos? Propusimos encuentros colectivos con cineastas, y unos 30 autores aceptaron nuestra invitación, y algunos de los encuentros fueron realmente mágicos y ricos.

El festival como un espacio de participación y enriquecimiento colectivo. Masterclasses, seminarios, talleres, mesas redondas, coloquios, apoyo a proyectos en desarrollo, tutorías de proyectos, pitchings… Festival como lugar de aprendizaje colectivo.

Festivales como espacio de resistencia, como espacios “políticos”. Espacios de reivindicación de miradas y voces silenciadas, de agitación de mentes, de celebración de la belleza y del poder comunal.

Apoyar a autores comprometidos y honestos, cuyas obras difícilmente te dejan indiferente porque son miradas realmente personales, que ponen en duda y amplían narrativas y lenguajes imperantes, cuyas reflexiones y exploraciones  expanden nuestros posibles. Y acompañar con especial placer a aquellas productoras y distribuidoras que cuidan sus obras con amor y contagian entusiasmo, coherentes en forma y fondo. 

Los festivales han visto fortalecido su papel como prescriptores, como posibles cartas de navegación en el océano de saturación de la oferta online. Como valor añadido de contenido preseleccionado y de referencia en las plataformas. Y plataformas como Filmin han demostrado la importancia del rigor y cuidado, y que una personalidad propia clara, y el amor verdadero por el cine son el único modo de sobrevivir en un territorio dominado por monstruos. Pero para ello es necesario construir  y proteger una identidad coherente y singular, que contribuya a diversificar, enriquecer y equilibrar el ecosistema. Festivales conectados, pero no clones, que trabajen para seguir descubriendo nuevas miradas, otros relatos, otras narrativas. 

La sostenibilidad del sistema requiere pasar de la competencia absurda a la colaboración. Entender que cada uno juega un papel necesario en el engranaje complejo del ecosistema. Tejer colaboraciones  desde sensibilidades compartidas, desde la admiración y el afecto sincero, la solidaridad y la confianza. 

Más que nunca será necesario el trabajo en red para sumar esfuerzos y proteger el tejido. Festivales, salas, plataformas, productoras, distribuidoras, tv, escuelas, colectivos…, todos aportan al ecosistema y contribuyen a la creación de comunidad, que debemos cuidar entre tod@s.

¿Qué nuevo significado tendrán los territorios, reales y virtuales?  ¿Cómo vivir sin pisarnos en un territorio compartido? ¿Dejarán al fin de tener sentido las exclusivas territoriales cuando nos encontramos en un territorio común? ¿Será más necesario que nunca cuidar el territorio local?¿Cómo lo haremos convivir con el territorio global? ¿Seremos capaces de un cuidado tan amplio y simultáneo?

Trabajar a distancia. Desde horizontes abiertos y campos de vacas a habitaciones semioscuras de la ciudad. El peligro de confundir realidad y virtualidad, de no recordar cuándo te viste en realidad por última vez. Más reuniones que nunca pero sin llegarnos a ver. Confundir tiempo personal, familiar y laboral. La omnipresencia de acudir a varios eventos a la vez. La incapacidad de hacerlo sin que tu cabeza explote, sin miedo a no atender a nada suficientemente bien.

¿Cómo celebrar, cómo celebrarnos? Celebrar la inauguración a solas, brindando frente al ordenador. Nada más patético. 

Encontrarte al fin en la magia de la oscuridad y emoción compartida de la sala de cine! Como decía Julio Lamaña, esa sensación de patria común.

Sin poder ver sonrisas, sin atreverte a abrazarte tras un año sin verte. Repartir botellas de vino en la calle para celebrar a solas en casa. ¿Cuándo lograremos volver a celebrarnos de verdad sin miedo?

Un lamento y una petición y deseo se repiten una y otra vez: Echamos de menos vernos. ¡Nos vemos de nuevo en las salas! Y un agradecimiento también recurrente: Gracias por facilitarnos el acceso desde casa.

¿Qué habremos aprendido? ¿Qué habrá venido para quedarse? ¿Qué habrá que defender para que resista? ¿Qué dejará de tener sentido? ¿Cómo sobreviviremos a la doble realidad? ¿Terminará siendo una trampa para autoexplotarnos más o una preciosa oportunidad para hacer crecer nuestra comunidad?¿Cuánta intensidad somos capaces de soportar?

Sea como sea, venga lo que venga, lo que está claro es que esta edición de l’Alternativa no hubiera sido jamás posible sin la complicidad, apoyo, colaboración y cariño de instituciones como CCCB, ICEC. Generalitat de Catalunya, ICUB. Ajuntament de Barcelona, ICAA. Ministerio de Cultura, AC/E, Europa Creativa Media, Filmin, ECIB, Catalunya Film Festivals, El Periódico, Betevé, Ràdio 4, Federació Catalana de Cineclubs, ACCEC, Dones Visuals, GAC, Catalan Films, todo el equipo de CCCB, Filmin, Maldà, Zumzeig, críticos, público, universidades como Máster Documental Creatiu y BAU, y una red inmensa de colaboradores. A todos, un millón de gracias!!

Y hasta aquí algunas de nuestras dudas. Os agradeceríamos mucho si nos podéis dedicar un par de minutos para responder esta breve encuesta para conocer mejor vuestras impresiones y preferencias. Nos será de gran ayuda para pensar en la próxima edición. ¡Muchas gracias por acompañarnos y ayudarnos y muy feliz 2021!!

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