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Its Nick's Birthday

Hacía tiempo que esperaba ver un musical como éste: anclado en una realidad trivial, cotidiana, bañada por la peculiar luz propia de uno de los 350 días (siendo optimista) nublados que imperan allende en las islas británicas, y habitado por unos personajes –Nick, Harry, Liz y Cat- que bien podrían ser mis vecinos de barrio –pero algo más pálidos, y nublados quizás también. Hoy es un día especial: celebran el cumpleaños de Nick. Con pizza y cerveza. Y cigarrillos. Muchos cigarrillos.

El canto surge, sencilla y naturalmente. Justo, aunque desafinado, encarna la tensión exacta, a veces irónica, entre lo burlesco y la emoción, entre una vida banal, descolorida y el anhelo romántico de darle sentido. El danzar también es orgánico: algo torpe y bruto, sin alardear virtuosismo alguno, el movimiento es minimalista e infantil, acertado tanto en su faceta lúdica como en su lirismo. Cantar y bailar como lanzar puentes hechos de aliento, carne y hueso. Para salirse de uno mismo, abrirse al otro, dejar de estar irremediablemente solo y compartir el tiempo y el espacio, habitarlo juntos, respirarlo juntos. Y cuando ocurre, Nick no da crédito: You got my message, then? Sí, Liz lo ha entendido. Comprendido. Felicidad suprema y pizza con cigarrillos en vez de velas.

Pequeños ataques al corazónl’Alternativa prosigue su viaje como parte del proyecto Cine Trans Europe, 
en esta ocasión hacemos parada y fonda en Cork. 
Cork Film Festival será nuestro anfitrión en Irlanda.
 Dentro del programa comisariado por Cine Trans Europe, l’Alternativa propone dos títulos de realizadores españoles:

Pequeños ataques al corazón (Daniel Cuberta Touzón)
Dadda zeydam Brahim (Rocío Huertas)

Límites1ª persona

“¿Dónde hay amor, hay cine?”

Ella ama, él filma. Él ama también, claro, con la cámara, dice. Curioso trío: la mujer, el cineasta y su amante, su cómplice, la cámara. Ella siente, él se preocupa de que este sentimiento impregne la imagen. Aguarda, a la distancia, el marco ideal para su amor. El desierto es tan bello, y ella. Su belleza en el desierto. Su amor en el desierto. No ve que ella no pretende ser ninguna musa, a pesar de prestarse al juego, vencida por su fijación o esperanzada por encontrar así la manera de traerle de vuelta a su mundo a ella, al mundo “real”, donde los momentos y sentimientos no se viven a través de una cámara, se viven y punto. Él no se da cuenta. Ahí, en el desierto, ella se siente sola. Él, cree filmar el amor, pero filma la distancia, la soledad. La soledad de ella y la suya propia, escondida detrás del límite de la cámara. Eso es: Límites, 1ª persona.