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siel ytho

Límites1ª persona

“¿Dónde hay amor, hay cine?”

Ella ama, él filma. Él ama también, claro, con la cámara, dice. Curioso trío: la mujer, el cineasta y su amante, su cómplice, la cámara. Ella siente, él se preocupa de que este sentimiento impregne la imagen. Aguarda, a la distancia, el marco ideal para su amor. El desierto es tan bello, y ella. Su belleza en el desierto. Su amor en el desierto. No ve que ella no pretende ser ninguna musa, a pesar de prestarse al juego, vencida por su fijación o esperanzada por encontrar así la manera de traerle de vuelta a su mundo a ella, al mundo “real”, donde los momentos y sentimientos no se viven a través de una cámara, se viven y punto. Él no se da cuenta. Ahí, en el desierto, ella se siente sola. Él, cree filmar el amor, pero filma la distancia, la soledad. La soledad de ella y la suya propia, escondida detrás del límite de la cámara. Eso es: Límites, 1ª persona.