Límites: 1ª persona en l’Alternativa

02/11/2009
siel ytho

Límites1ª persona

“¿Dónde hay amor, hay cine?”

Ella ama, él filma. Él ama también, claro, con la cámara, dice. Curioso trío: la mujer, el cineasta y su amante, su cómplice, la cámara. Ella siente, él se preocupa de que este sentimiento impregne la imagen. Aguarda, a la distancia, el marco ideal para su amor. El desierto es tan bello, y ella. Su belleza en el desierto. Su amor en el desierto. No ve que ella no pretende ser ninguna musa, a pesar de prestarse al juego, vencida por su fijación o esperanzada por encontrar así la manera de traerle de vuelta a su mundo a ella, al mundo “real”, donde los momentos y sentimientos no se viven a través de una cámara, se viven y punto. Él no se da cuenta. Ahí, en el desierto, ella se siente sola. Él, cree filmar el amor, pero filma la distancia, la soledad. La soledad de ella y la suya propia, escondida detrás del límite de la cámara. Eso es: Límites, 1ª persona.

Con las imágenes que trajo del desierto juega, feliz y meticuloso, las teje con un texto, palabras sobre el amor y el cine para crear un alegre poema. Orgulloso, le regala a la mujer un video-prueba-de-amor. Para volver a conquistarla, convencerla de lo tangible y real que es el lazo que los une. Y abrumarla. Pero ella ve: imágenes manipuladas y recuerdos de su soledad en el desierto. ¿Poesía? No, retórica de sofista que quiere convencerla –y convencerse- de lo imposible. Imágenes dolorosamente bellas que sólo prueban que, manteniéndola a distancia, él la había dejado sola, siempre detrás del límite de la cámara. Eso es: Límites, 1ª persona.

Tarea valiente, la de desnudarse, después de que sí, por fin, se haya dado cuenta. De su incapacidad a vivir plenamente el momento que se vive, hic et nunc. El sentimiento de estar desbordado (a pesar de parecer estar permanentemente a una distancia prudente y estratégica de todo lo que pueda acontecer, detrás de su cámara), lo empuja a querer ordenar y comprender lo que ocurría en el momento de la filmación. Vuelve a hacer visibles las huellas de la construcción y las “des-fetichiza”. Buscando el límite de lo que debe permanecer íntimo, privado y lo que se puede exponer. Eso es: Límites, 1ª persona.

¿Dónde está la frontera entre lo que puede interesar “fuera” y lo que es narcisista o pura terapia? La frontera está en la mirada, en la escritura y en la re-escritura. En el pozo de imágenes y de palabras, elementos que, igual que en un proceso químico, se precipitan para cuajar. La imagen está lejos de simplemente ilustrar o cubrir el texto. Se subvierten entre ellos, juntos, van a otro sitio al cual no podrían llegar por separado. A veces incluso hay alquimia, cuando en la anamorfosis de los diferentes componentes desaparecen las suturas que los unen para que afloren momentos de verdadero cine. De hecho esos momentos de gracia tienen su epifanía cuando el cineasta se olvida de los embriagadores ídolos, como Godard, para encontrarse a sí mismo en la resaca -amarga. Superando el límite que lo separa del mundo. Eso es: Límites, 1ª persona.

Límites: 1ª persona de León Siminiani en la Pantalla Hall, domingo 15 de noviembre, 20h. Contaremos con la presencia del director.

 

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